Con 22 años recién cumplidos, Enzo ha sido traspasado al Alavés, club en el que estará los próximos tres años -si el Real Madrid no ejecuta su opción de recompra antes-. Curtido en La Fábrica, el mayor de los Zidane siempre ha vivido en la disyuntiva entre “ser hijo de” y su endiablado talento. Y es que compararle con su padre puede ser, ni más ni menos, que un lastre irreversible. A César lo que es de César; y a un chaval, lo de un chaval. Seguramente él no esté de acuerdo con esta vorágine, por eso se hace llamar Enzo Fernández, obviando su primer apellido.

Desde los 16 años, edad con la que le llamó José Mourinho, Enzo ha pisado Valdebebas junto a las estrellas. Sus apariciones con el primer equipo en los entrenamientos ha sido una constante. Incluso ha realizado la última pretemporada, ha debutado de manera oficial y es campeón de Europa -sí, fue concentrado a Cardiff-. Tan notable en las preparaciones como inusual ha sido verle jugar con el primer equipo. No por su talento, sino porque necesita pulirse. Y porque no mejoraría a Isco, Asensio, James, Lucas, Kovacic…

Las tres últimas temporadas las ha disputado en el Castilla, filial merengue, convirtiéndose en capitán y en uno de los faros del equipo dirigido por Santiago Solari. Enzo es un jugador que destaca en la parte ofensiva, pero que trabaja como el que más en la presión. A veces, demasiado. Se llega a desfondar. Tiene que automatizar cuando sí y cuando no ir con el cuchillo entre los dientes. Es por ello, quizá, que sus temporadas estén marcadas por una notable irregularidad, con actuaciones inconmensurables y otras en las que la coyuntura le hace ser perro de presa en el centro del campo. Pero si el Real Madrid se ha reservado una opción de recompra y quiere que madure en el Alavés no es casualidad. Enzo es capaz de bailar sobre el campo. La elegancia con la que realiza sus acertados driblings, muchos con la cintura, es exquisita. A ello, sumémosle su potente disparo desde media distancia, su visión periférica y su polivalencia: es capaz de jugar de mediapunta, como volante, de interior por ambas bandas… y no le han probado de falso 9.

Sin duda alguna, el cómputo general del fichaje alavesista es muy bueno. Rodeado de jugadores de máximo nivel, el potencial de Enzo puede explotar y maravillar en Mendizorrotza. Teniendo a un entrenador en el Alavés y a una leyenda como asesor, que no como comparación, es más que probable que el centrocampista se convierta en un genio en la toma de decisiones, su punto débil, y haga pasar tardes de gloria a toda una afición. O a dos. Veremos si este viaje es de ida y vuelta. Yo apuesto a que sí.

Autor: @RadaRodriguez1

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